Noche andrógina
Posted in 2 opiniones irrelevantes
Salí a bailar con mi ex en un estado de embriaguez casi comatoso. Él se fue al baño y mientras esperaba en las escaleras un individuo no identificado me acorraló. Solo recuerdo de él sus expansores y una lengua áspera. Todo oscuro y una mano recoriéndome el cuerpo entero. No recuerdo como llegué a esa situación. Me pidio mi número y sinceramente no se si le pasé el mio o el de la vecina. Me ofreció ir a su casa y apenas podía pronunciar mi nombre cuando me lo preguntó, vine con un amigo balbuceé varias veces.
Desapareció y quedé aturdida mirando hacia arriba para ver si él volvía. Muda, lo abracé y recuerdo que me arrastró escaleras arriba asustado, pensando que me habia bajado la presión. Rompí en llanto. Fue toda una escena muy melodramatica en la que escupía todos los pensamientos que habian rondado por mi cabeza en las últimas semanas. Dije la verdad.
Me senté en su regazo y me limpió los mocos con su remera y me besó, una y otra vez y a mi no me importaba que amaneciera jamás. Pero todo era una mentira, a él ni siquiera le importó que estuviera con otro, no hubo ni el más mísero esbozo de celos, algo que no puedo entender, ni siquiera un poco de sentido de posesión hacia la persona que te desvirgó y con la que pasaste más de dos años de tu vida, con la que robaste cafés de starbucks y bondiolas de la costanera? El invierno en la costa, las cenas a las 5 am, las caminatas kilométricas, las salidas en longboard, las películas densas y las que hacian que me apretara el brazo de los nervios, Las noches de verano en la pileta de su casa con el vecino mirón, las salidas a plaza serrano, los dias que me fue a buscar al colegio, cuando nos veíamos después de la profesora particular aunque fuera una hora, las siestas en el parque, las tardes en su casa cantando como perros, los helados, el pogo de placebo, los proyectos, las promesas Los pétalos de rosa blancos y bordó con los que una vez regó la cama, las cartas y todos los miles de recuerdos se borraron.
Y sin embargo era yo la que estaba en crisis porque habia venido un desconocido sin rostro y me habia arrebatado mis besos, que no eran para él ni para nadie, que estaban en espera. Quise tocarlo y desvestirlo pero no podía, no iba a ser lo mismo con otro. Me van a salir telarañas en la concha, repeti una y otra vez para mi misma. Voy a ser una vieja solterona con un piano y la casa llena de gatos, amenazando con mi escopeta a todo el que se acerque a la casa si esto sigue así.
Se supone que estar con otras personas debería facilitar las cosas, pero soy tan subnormal que entro en crisis cada vez que un hombre o mujer que no sea él hace el más minimo intento de acercamiento. Se supone que sexo vacío era lo que queria o al menos necesitaba. Pero no, caminé 30 cuadras hablando y llorando con todo el maquillaje corrido vomitando mi mente y todos los pedazos destrozados de mi y todavia sigo sin recordar la cara del desconocido, ni lo que me respondió la torta que me tocó el culo en el baño cuando la empujé contra el labavo. Hice todo lo que se supone que no tenía que haber hecho y Saben lo que es peor? Que la pasé bien y que entre toda esta pseudo tragedia me divertí. Porque solo estoy feliz cuando es complicado diría Shirley Manson.
Desapareció y quedé aturdida mirando hacia arriba para ver si él volvía. Muda, lo abracé y recuerdo que me arrastró escaleras arriba asustado, pensando que me habia bajado la presión. Rompí en llanto. Fue toda una escena muy melodramatica en la que escupía todos los pensamientos que habian rondado por mi cabeza en las últimas semanas. Dije la verdad.
Me senté en su regazo y me limpió los mocos con su remera y me besó, una y otra vez y a mi no me importaba que amaneciera jamás. Pero todo era una mentira, a él ni siquiera le importó que estuviera con otro, no hubo ni el más mísero esbozo de celos, algo que no puedo entender, ni siquiera un poco de sentido de posesión hacia la persona que te desvirgó y con la que pasaste más de dos años de tu vida, con la que robaste cafés de starbucks y bondiolas de la costanera? El invierno en la costa, las cenas a las 5 am, las caminatas kilométricas, las salidas en longboard, las películas densas y las que hacian que me apretara el brazo de los nervios, Las noches de verano en la pileta de su casa con el vecino mirón, las salidas a plaza serrano, los dias que me fue a buscar al colegio, cuando nos veíamos después de la profesora particular aunque fuera una hora, las siestas en el parque, las tardes en su casa cantando como perros, los helados, el pogo de placebo, los proyectos, las promesas Los pétalos de rosa blancos y bordó con los que una vez regó la cama, las cartas y todos los miles de recuerdos se borraron.
Y sin embargo era yo la que estaba en crisis porque habia venido un desconocido sin rostro y me habia arrebatado mis besos, que no eran para él ni para nadie, que estaban en espera. Quise tocarlo y desvestirlo pero no podía, no iba a ser lo mismo con otro. Me van a salir telarañas en la concha, repeti una y otra vez para mi misma. Voy a ser una vieja solterona con un piano y la casa llena de gatos, amenazando con mi escopeta a todo el que se acerque a la casa si esto sigue así.
Se supone que estar con otras personas debería facilitar las cosas, pero soy tan subnormal que entro en crisis cada vez que un hombre o mujer que no sea él hace el más minimo intento de acercamiento. Se supone que sexo vacío era lo que queria o al menos necesitaba. Pero no, caminé 30 cuadras hablando y llorando con todo el maquillaje corrido vomitando mi mente y todos los pedazos destrozados de mi y todavia sigo sin recordar la cara del desconocido, ni lo que me respondió la torta que me tocó el culo en el baño cuando la empujé contra el labavo. Hice todo lo que se supone que no tenía que haber hecho y Saben lo que es peor? Que la pasé bien y que entre toda esta pseudo tragedia me divertí. Porque solo estoy feliz cuando es complicado diría Shirley Manson.
2 opiniones irrelevantes:
Hace muchos años atrás, unas vacaciones en la costa, y una vecina habitando la casa de al lado con la cual intercambiábamos miradas de puro amor. Había escuchado comentarios de que la familia era de San Juan y al parecer su nombre era Verónica. Estuvimos días y días cruzando nuestras miradas al borde de explotar de nervios pero yo nunca me animé a hablarle. Recuerdo que mi santa madre se moría de risa y no paraba de incitarme a que le hablase, que no había nada que perder. Una noche salí a jugar video juegos y en la vuelta ella estaba sentada en su vereda, sola. Era de noche y no había mucha gente en la calle, era sin dudas el momento justo para sentarme, para decirle hola, para simplemente acercarme porque nuestras miradas habían hablado absolutamente todo.
Caminé y cada paso me dolía un puñal en las piernas, los nervios eran realmente increíbles, nunca había estado yo en esa situación y sin embargo me moría de ganas. Era tan hermosa, tan gentil, tan frágil, la anhelaba tanto, era un todo para mi. Las enteras vacaciones para mí solo significaban ella.
No pude hablarle, me venció la inmadurez, me vencieron los nervios. Recuerdo que esa noche lloré, me insulté a mi mismo y hasta sentí pena. Pasé por muchos estados pero si algo recuerdo es que el mejor y el mas productivo fue el de querer remediar las cosas. Decidí, y estaba realmente decidido, a ir y hablarle. El próximo día sería el definitivo. Me despegué totalmente del resultado, no me importaba si las miradas no eran suficiente para que ella sintiese lo mismo que por mi que yo por ella. No, no importaba, solo quería ir y hacerlo, y fallar si fuese necesario, pero quería ir y hacerlo. Hablarle, sonreírle, acariciarle y besarle si así me lo permitiese. Todo eso quería hacer y atrás habían quedado los nervios. Estaba realmente decidido.
Al otro día desperté cerca del mediodía y fui directamente a su casa, el día era gris y amenazante de lluvia. Recuerdo la situación y es cómico, horas atrás no me animé a hablarle estando ella ahí sola a la espera de mi, y hoy estaba dispuesto a ir y tocar timbre en su casa preguntando por ella. Qué iba yo a decir? Qué excusa iba a darle a sus padres para que la dejen salir a charlar conmigo?
Toqué timbre y nadie respondió, a los pocos minutos salió la pareja que habitaba otro departamento y me brindaron la noticia fatal; "Buscas a la familia de San Juan? se volvieron hoy a la madrugada"
Un manojo de cosas me pasaron internamente, estuve un largo rato sentado en el mismo lugar en donde ella había estado la noche anterior. Estaba desolado, no podía hacer nada, todo lo que tenía que haber hecho no lo hice, y ahora era tarde para absolutamente todo. No había celulares, no había emails, no había absolutamente nada, y por mas que lo hubiere, ella era de San Juan.
Lo que siguió fue ir corriendo al mar y meterme con ropa y todo. Me moría de frío y no me importaba. Al volver a mi casa reprimenda fuerte de mi madre, tampoco importó, a los pocos días neumonía, tampoco importó.
Hoy años mas adelante, y después de haberte leído y haber recordado mi propia historia puedo decir que aveces uno simplemente hace cosas, a sabiendas, que lo lastiman, por el simple hecho de saber que se falló en algo, o por el simple hecho de alargar un momento. Ella ya se había ido, pero yo quería seguir pensándola. No me perdoné haber dudado tanto en hablarle, quería seguir teniéndola cerca mío, quería hacer las cosas de otra manera, quería tener una oportunidad más que claro, nunca tuvo lugar.
El proceso en mi caso duró unos días, el tiempo curó pero el proceso si existió, y no me arrepiento de haberlo vivido. En tu caso la situación es mas compleja, fueron años y el proceso de total despego seguramente te lleve mas de la cuenta, pero no tengo dudas de que la herida va a curar, tampoco tengo dudas de que dentro de un tiempo vas a mirar atrás y vas a decir "ja, que boluda que era". Pero tampoco tengo dudas de que el proceso es doloroso, porque es precisamente donde uno aprende, donde uno cambia y donde uno se hace mas duro. Lo que no mata hace mas fuerte y esto no te va a matar.
Publicar un comentario